Nuevas formas de producir la información política y económica en la prensa gráfica

Observatorio de violencias

Por Marcelo Pereyra. Ponencia presentada en las XIV Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación, Quilmes, 2010.

1- PRESENTACIÓN

El contrato de lectura de un medio de comunicación oscila entre una necesaria estabilidad que debe garantizar la continuidad de su consumo, y una no menos necesaria renovación y adaptación a las formas de producir y consumir la noticia, las que, a su vez, están en relación con los cambios culturales. Habiendo estudiado modificaciones del contrato de los medios gráficos en el tratamiento informativo de los conflictos bélicos (Pereyra y Roquel, 2003), y de los sociales (Pereyra y Giardini, 2004), en el presente trabajo analizo algunas características de las secciones de noticias políticas y económicas, que tienen que ver con la estructura general de estas secciones y con la atribución y el manejo de las fuentes. Pondero en el análisis, en primer término, la cantidad y extensión de las noticias publicadas, la tipología de las unidades informativas y la relación entre los estilos informativo y argumentativo; en segundo término, me centro sobre el tipo de fuentes utilizado y su grado de identificación. En ambos casos, considero que son rasgos de la construcción informativa mediante los cuales se puede valorar su precisión y verosimilitud, es decir su calidad (De la Torre y Téramo, 2007).

2- CORPUS Y METODOLOGÍA

El análisis comprende las secciones “El País”, de Clarín; “Política y “Economía”, de La Nación y “El País” y “Economía”, de Página/12, de todas las ediciones de los tres diarios del mes de agosto de 2009. Son en total 93 ediciones y 2530 noticias las estudiadas. Para considerar los estilos periodísticos utilizados agrupé las noticias en cuatro categorías:

a)     Informativas.

b)    Argumentativas.

c)     Breves

d)    Entrevistas/Reportajes

Por “Informativas” entiendo aquellas noticias en las que predomina el un relato de un acontecimiento que prescinde de descripciones secundarias y detalles menores o anecdóticos. El estilo informativo es el más común; suele recurrir a fuentes identificadas y a testimonios de los actores de la noticia. Luego, a las noticias dotadas de fuerte argumentación las designé “Argumentativas”. Cabe aclarar que los diarios trabajados especifican con un cintillo que estas notas son espacios de opinión, diferenciándolas de otras mediante distintas estrategias de diseño gráfico. Sin perjuicio de ello, en muchas de las notas de estilo informativo también se trasluce, a través de las modalidades del discurso, una intención opinativa. No siempre en una noticia me fue posible identificar un estilo único, independientemente de la intención editorial de presentar una nota como exclusivamente informativa  o argumentativa. Clasifiqué como “Breves” a aquellas noticias de menos de cien palabras de extensión que pueden aparecer aisladas o agrupadas en bloques junto con otras noticias de extensión similar. No incluí en esta categoría a los recuadros anexos a una nota principal. En este tipo de notas prevalece el estilo narrativo, que apela a la anécdota, el humor, el chisme o el detalle “de color”. En cuanto a las entrevistas, debo aclarar que agrupé en esta categoría tanto los reportajes individuales como aquellas producciones en las que se editan opiniones sobre un mismo tema de distintas personas y bajo un mismo título. En este caso las consideré como una sola entrevista.

3- ESTRUCTURA DE LAS SECCIONES

3-1 Clarín

La sección “El País” unifica las informaciones políticas y económicas más íntimamente relacionadas con la gestión gubernamental. En el período analizado la extensión de la sección varió entre 12 páginas como mínimo y 16 como máximo, y la cantidad total de noticias publicadas fue de 1022 (ver tabla nº 1). Como se puede apreciar en las tablas nº 1 y nº 2, de los tres diarios Clarín es el de mayor producción periodística en temas políticos y económicos siendo el que más páginas y más notas les dedica. Sin embargo, la extensión de las notas es menor y es el que más “breves” produce. Al ser Clarín un diario dirigido a un lectorado sumamente amplio, socialmente hablando, la intención editorial parece ser la de dar cuenta de una gran cantidad de temas, pero profundizar sólo en algunos. Las notas de opinión en esta sección son todas de periodistas de la redacción.  Las de menor extensión se titulan “Punto de vista”, y consisten en un breve comentario sobre una nota informativa. Esta modalidad argumentativa es propia de Clarín y parece tener la intención de dar una  sucinta opinión editorial sobre cada una de las noticias más importantes. Tanto en éstas como en el resto de las notas de opinión, el periodista que firma está identificado con su foto y se incluye su correo electrónico. Se trata de una estrategia destinada a estrechar el contacto entre el equipo de redactores y los lectores del diario. Por otra parte, las notas sobre política y economía de los columnistas y los colaboradores eventuales se editan -bajo los cintillos “Tribuna” y “Debate”- en la zona de “opinión” del diario, la que también incluye las notas editoriales, las cartas de los lectores y la encuesta diaria del sitio clarin.com.

3-2 La Nación

En este matutino los temas políticos, y los económicos que tienen relación más directa con la política se publican en las secciones “Política” y “Economía”, respectivamente.[1] En las ediciones analizadas, estas secciones ocupan entre cuatro y ocho páginas, con un total de 624 noticias (ver tabla nº 1). Aunque la cantidad de noticias es sensiblemente menor con respecto a Clarín y Página/12, en La Nación las noticias tienen más desarrollo. Por otro lado, es el medio que menos noticias “breves” publica. El hecho de ser, de los tres diarios estudiados, el de menor producción informativa podría indicar una agenda temática más reducida, con la intención de hacer énfasis en los temas que se consideran más decisivos. Ello se corresponde con un pacto de lectura que supone un lectorado social e ideológicamente más definido y acotado. En “Política” y “Economía” sólo publican notas de opinión los periodistas de la redacción. Por lo general la edición de esas notas comienza en la portada del diario y continúa en las páginas interiores que corresponden a ambas secciones. Otras notas que escriben los columnistas y las de los colaboradores eventuales se ubican en una sección diferente -“Notas”- que se edita a continuación de “Opinión” (notas editoriales y las cartas de los lectores).

3-3 Página/12

La actividad política y económica se agrupa en este matutino en la secciones “El País” y “Economía”.[2] Ambas secciones ocupan entre 10 y 13 páginas, con un total de 884 noticias publicadas durante el período analizado (ver tabla nº 1). “El País” es una sección que tiene un temario más amplio que sus similares en Clarín y  La Nación, ya que incluye temáticas que los otros diarios suelen incluir en secciones como “Información general” o “Sociedad”: son, por lo general, problemáticas o debates socialmente sensibles, que el diario considera que tienen un costado relacionado con la política. Debe destacarse la mayor preocupación que tiene este medio por incluir la opinión de especialistas en diferentes temas y/o la de actores de distintos hechos. De hecho, es el que más entrevistas publica (ver tablas nº 2 y nº 3).

Tabla Nº 1. Cantidad de páginas/Total de noticias publicadas

Cantidad de páginas Total de noticias
Clarín 12/16 1022
La Nación 4/8 624
Página/12 10/13 884

Tabla Nº 2. Tipología de las noticias publicadas (total)

Informativas Argumentativas Entrevistas Breves Totales
Clarín 576 60 20 366 1022
La Nación 394 44 10 176 624
Página/12 438 106 42 298 884
Totales 1408 210 72 840 2530

Tabla Nº 3. Porcentaje de tipos periodísticos en el total de las noticias

Informativas Argumentativas Entrevistas Breves
Clarín 56 5.8 1.9 35.8
La Nación 63 7 1.6 28.2
Página/12 49.5 11.9 4.7 33.7
Porcent. promed. 55.6 8.3 2.8 33.2

4- FUENTES

4-1 Identificación de las fuentes

Del análisis del corpus se desprenden tres modalidades en cuanto a la identificación de las fuentes: notas producidas solo en base a fuentes identificadas taxativamente, notas producidas exclusivamente en base a fuentes no identificadas y notas producidas con una combinación de fuentes identificadas y no identificadas (ver tabla nº 4).

Sólo identificadas Sólo no identificadas Identificadas y no identificadas
Clarín 51.6 20.2 28.2
La Nación 51.4 16.8 31.8
Página/12 53.4 19.3 27.3

Tabla Nº 4. Uso de fuentes identificadas y no identificadas (expresadas en porcentajes).

Se puede observar que si bien Página/12 es el diario que más identifica sus fuentes y La Nación es el que menos lo hace, las diferencias no son muy marcadas. Más bien hay en los tres diarios una notable coincidencia en la manera en que hacen uso de las fuentes. Obsérvese que las notas en las que se apela a fuentes no identificadas son casi la mitad del total (48.4% en Clarín; 48.6% en La Nación y 46.6% en Página/12). Las fuentes que no se identifican son aquellas que prefieren el anonimato por su grado de participación en el acontecimiento del que se está informando (Martini, 2000). La información que se construye en base a estas fuentes es ambigua y despliega frecuentemente meras especulaciones (De Fontcuberta, 1993).

4-2 Diversidad de las fuentes utilizadas.

Las fuentes pueden ser de primero o segundo orden. Las primeras son las personas o las instituciones que protagonizan o producen la información. Las segundas son las agencias de noticias y los otros medios de comunicación. En el corpus de ediciones seleccionado hay muy pocas menciones de otros medios como fuentes, y por lo general consisten en declaraciones de algún político o funcionario a otro medio de comunicación.[3] Asimismo, en la gráfica se ha perdido la costumbre de indicar si una información tuvo origen en una agencia de noticias.

Las fuentes de primer orden pueden ser personales o documentales. Este trabajo ha verificado que en la información política y económica los periodistas privilegian a las fuentes personales -funcionarios, legisladores, políticos, jueces y fiscales, y empresarios-. Otra comprobación es que las fuentes personales citadas son, en cada medio, casi siempre las mismas. Este hecho se debe a que, en el período estudiado, las temáticas políticas y económicas que abordaron los tres medios -cada uno desde su línea editorial-  fueron muy similares, lo que a su vez indica que los valores noticiosos que suelen manejar son también semejantes.

Las fuentes documentales tuvieron una exigua presencia en el material trabajado. Del total de noticias relevadas sólo mencionaron a una fuente documental 32 notas en Clarín, 12 en La Nación y 34 en Página/12. En gran parte estas notas corresponden a información económica, donde se citan informes del Banco Central, de consultorías o de organismos internacionales. Las pocas correspondientes a la información política se limitaron a mencionar algún comunicado partidario.

4-3 Temario, fuentes y política

En el corpus los temas de mayor repercusión informativa en los tres diarios fueron:

-El proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

-La estatización de las transmisiones de fútbol

-El reclamo del Papa y la iglesia católica local por la pobreza

-Las retenciones a las exportaciones de granos.

-Las tarifas de gas y electricidad.

-El eventual nuevo acuerdo con el FMI

-La situación del comisario Palacios y la policía porteña.

-Denuncia contra el matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito

-Delitos de corrupción imputados a Jaime y a De Vido.

-Procesamiento al ex presidente De la Rúa por los sobornos en el Senado.

-Sentencia definitiva en el caso Cromañón.

-Despenalización del consumo personal de marihuana.

Los cinco resaltados en negritas, resultaron los temas de mayor producción de noticias informativas y argumentativas. El primero de ellos recibió un tratamiento privilegiado por parte de Clarín, puesto que el grupo económico que integra el diario podría ser afectado por la nueva ley. Lo mismo ocurrió con la cancelación del contrato que unía a la AFA con una empresa privada, que integra el Grupo Clarín, para la transmisión por televisión del fútbol. Para tratar estos temas Clarín recurrió a fuentes institucionales de su propio grupo, a otros empresarios mediáticos y a políticos de la oposición, en especial la diputada Silvana Giúdici, titular de la comisión de Libre Expresión. La Nación, a pesar de no verse afectado por estas dos iniciativas, las valoró en forma negativa: el matutino interpretó que el proyecto de ley sobre medios era un atentado a la libertad de expresión, mientras que se opuso a la modificación en la televisación del fútbol por entenderla como una medida “estatista” que perjudicaba a una  empresa privada. Por todo ello recurrió a fuentes similares a las de Clarín, sumado además la opinión de abogados constitucionalistas. Asumiendo que ambas iniciativas gubernamentales tenían una fuerte intencionalidad política, orientada especialmente a afectar la estructura de negocios del Grupo Clarín, Clarín y La Nación comenzaron informando de estos dos temas en sus secciones políticas, pero en lo que hace a la información sobre la televisación del fútbol con el correr de los días fue trasladada a las secciones deportivas, donde las fuentes más consultadas fueron directivos de la AFA y de los clubes.

Página/12, en cambio, defendió las dos disposiciones comunicacionales del gobierno. Para ello utilizó como fuentes a especialistas en comunicación, a legisladores oficialistas y a funcionarios gubernamentales. Construyó un framing sumamente sesgado -al igual que Clarín y La Nación- pero de signo contrario, basado más en la opinión que en la información.

Otros dos temas que ocuparon mucha atención de los medios analizados fueron el reclamo eclesiástico por la pobreza y la discusión por las retenciones a las exportaciones de granos. En el primer caso, Clarín y La Nación suscribieron el reclamo: el primero basándose en mucha información estadística y el segundo mediante notas de opinión, propias y ajenas. En cuanto al segundo tema, ambos matutinos ratificaron su respaldo a la protesta agropecuaria. En este caso la diferencia en cuanto a las fuentes citadas es que Clarín dio mucho espacio a los productores medianos de las provincias, mientras que La Nación priorizó la voz de los directivos más importantes de las entidades agropecuarias nacionales (Mesa de Enlace). Nuevamente Página/12 tuvo una postura opuesta a la de sus colegas: criticó con información y opinión tanto el reclamo de la iglesia como el de las entidades agropecuarias.

En el resto de los temas, aunque hubo en alguno de ellos diversidad de opiniones entre los tres matutinos, no se registró un voltaje político similar a los cuatro mencionados. Por esta razón los tres diarios citaron a las mismas fuentes, por ejemplo en temas de la órbita judicial.

5- REFLEXIONES FINALES

A lo largo de esta investigación se han identificado algunas áreas críticas que ponen en cuestión la calidad informativa de los diarios analizados.

5-1      Arquitectura general de las secciones políticas y económicas. Se ha constatado en los tres diarios una tendencia a reducir la extensión de las noticias y a producir paquetes de noticias “breves”, sobre todo en Clarín y Página/12. Ello se compadece con los nuevos diseños que la gráfica implementa constantemente tratando de emular ciertas características de la prensa audiovisual (Pereyra y Roquel, 2003). Si la verosimilitud de un texto depende no sólo de las reglas del género discursivo al que pertenece, sino de lo que se entiende por verdadero en una época histórica y en una cultura determinadas, y en tanto el sentido de verdad se funda actualmente en la imagen, el verosímil del discurso periodístico escrito es hoy forzosamente distinto al que podía construirse hace cuarenta años. En consecuencia, el contrato de lectura también se modifica con las circunstancias históricas, porque de lo contrario se perdería el principal objetivo del contrato, que es el de preservar en el tiempo el hábito de consumo de cada medio. De modo que, en un contexto comunicacional en el que predomina cada vez más la información audiovisual, y en el que ha caído el interés por la lectura de las secciones de política y economía de los diarios (Luchessi, 2007), la prensa gráfica parece estar abandonando la función interpretativa que históricamente la caracterizó. Bajo el supuesto de que el lector tiene cada vez menos tiempo para leer el diario, la reducción del centimetraje de los textos noticiosos responde a la necesidad de producir diseños gráficos visualmente más atractivos, que posibilitan recorridos de lectura más ágiles.

Las características de las noticias “breves” no son las ideales para dar cuenta del complejo mundo de la política y la economía: es francamente escasa la cantidad y calidad de información que suministran. En la mayoría de los casos no se menciona la fuente, por lo que se construye información en base a rumores y trascendidos, a menudo mal intencionados, suministrados por usinas de intereses creados (Ruiz y Albertini, 2008). Además, estas notas “breves” suelen aportar información que es más insidiosa y sibilina que relevante, como por ejemplo ciertas vicisitudes y contratiempos que sufren los hombres y las mujeres de la política en su vida privada. Si bien en algunas ocasiones estas noticias podrían “humanizar” la imagen de los políticos, mostrándolos como seres de “carne y hueso”, en otras se las utiliza para editorializar críticamente sobre sus acciones o ideas. La inclusión de rumores y anécdotas de los que hacen política poco le aporta al lector para comprender mejor la vida institucional y/o partidaria. Por el contrario, cumple más bien una función de entretenimiento, banalizando la información política a través de estas noticias “breves”, que hacen que las secciones políticas de los diarios se asemejen a las páginas de chimentos sobre la farándula.

5-2      Uso y tipo de fuentes utilizadas. Se ha verificado, en primer lugar, una importante proporción de noticias construidas en base a fuentes no identificadas. Es más: hay extensos artículos en los que no se menciona fuente alguna, ni siquiera en términos vagos, y no se da ninguna explicación al respecto. Utilizar fuentes que no desean identificarse expone a los periodistas a publicar información incorrecta y a ser manipulados por esas fuentes. Sin embargo, los diarios no advierten de estos riesgos a sus públicos y han convertido la no identificación de las fuentes en una práctica habitual y normal, sobre todo en aquellas noticias de fuerte impronta argumentativa. Citar la fuente siempre fue una tradición en el periodismo, como forma de sumar verosimilitud a la noticia. La mención de las agencias de noticias prestigiosas contribuyó históricamente a prestigiar el trabajo periodístico (Martini, 2000), sin embargo en el material analizado se ha podido comprobar su total ocultación como fuentes. Si en el pasado una fuente autorizada era considerada una “instancia legitimadora de una información controversial” (Ruiz y Albertini, 2008), en la actualidad el alto grado de ocultamiento de las fuentes nos obliga a reflexionar sobre nuevos mecanismos de legitimación informativa.

Los periodistas jerarquizan a sus fuentes de la política y la economía por su cercanía con el poder. Incluso, la posesión por parte de los periodistas de contactos privilegiados con los tomadores de decisiones es una exigencia tácita de las empresas periodísticas para con sus trabajadores. Es que con la mercantilización de la noticia los medios prefieren obtener y publicar “primicias” y “exclusivas”, antes que precisar y contextualizar la información. Dicen en este sentido Martini y Luchessi (2004) que “las negociaciones que se establecen para obtener una información diferenciada a la que presentan las competencias ponen en juego un entramado de desconfianzas que, en muchos casos, dejan a la ciudadanía huérfana de datos relevantes”. Además, esta modalidad productiva de la prensa es poco democrática, pues sólo unos pocos periodistas pueden acceder a las fuentes próximas a los centros de decisión.

A partir de una mutua necesidad, periodistas y fuentes políticas negocian la publicación de informaciones bajo complejas formas de “amor-odio”, o “confianza-desconfianza”,  en un contexto que está atravesado por la relación que tiene cada medio con los factores de poder. Pero, en última instancia, son relaciones entre poderes desiguales, donde la asimetría está más inclinada hacia a las fuentes cuanto más jerarquizada sea su situación en el esquema del poder público. Así es como, a cambio de la promesa de recibir en el futuro alguna información diferenciada, el medio acepta la publicación de noticias que benefician la imagen política de cierto actor-fuente, u omite aquellas que lo podrían perjudicar. Frecuentemente la recompensa consiste en el suministro al periodista de datos personales, antecedentes y/o conductas –potencialmente comprometedores- de otros actores políticos a los que el actor-fuente quiere perjudicar. En la jerga del ambiente a esto se lo llama “carpetazo”.

No es ociosa una discusión sobre la calidad de las fuentes y la información que suministran, porque la noticia es el marco en el que los ciudadanos discuten sobre los asuntos de interés general. En tal sentido, la calidad de esos debates depende de la información a la que los ciudadanos acceden; en consecuencia, esa calidad estriba sustancialmente en los periodistas y en sus fuentes. En esta investigación se comprobó una marcada recurrencia a fuentes interesadas, lo que explicita el peso que tiene lo ideológico del contrato de lectura a la hora de elegir las fuentes informativas. Por naturaleza, en política y economía todas las fuentes son interesadas debido, justamente, a los intereses que hay en juego. Esta circunstancia nunca fue señalada por los diarios. Más aún: en el tratamiento de los temas de mayor importancia política identificados en el corpus, ninguno de los tres medios procuró un equilibrio en la selección de sus fuentes que permitiera construir la información con un aceptable pluralismo, entendido éste como la sumatoria de muchas y variadas voces. La consecuencia fue que se crearon imágenes fuertes sobre cada tema, y se soslayaron otras voces que opinaban diferente tanto del gobierno como de la oposición. Es decir que las posiciones que fijaron los tres diarios fueron tan explícitas que dejaron afuera toda posibilidad de otros enfoques. De esa manera, contribuyeron a crear un debate cerrado en dos alternativas: o se estaba a favor de “el monopolio de Clarín”, “el campo” y “la Iglesia” –según fuera el caso-, o se estaba en contra, esto es, a favor del gobierno

Por otra parte, se pudo verificar que ciertas fuentes identificadas se repitieron en varias notas. Recurrir a las mismas fuentes facilita la producción de la noticia, al reducir el tiempo de la producción informativa, pero se corre el peligro de producir información muy sesgada y poco confiable. Incluso puede decirse que las fuentes se eligieron en buena medida para que ratificaran la línea editorial del diario

5-3      Investigación. Se observó una ausencia casi total de notas de investigación, o mejor, de investigación en las notas. La calidad del periodismo se mide por su actividad indagatoria, pues no se puede concebir su tarea sin la búsqueda activa y permanente de la información, sin la documentación que certifica, sin el desvelamiento de aquello que se quiere ocultar. Sin embargo, a la hora de informar sobre política y economía, los diarios estudiados prefieren apelar a las fuentes personales identificadas y no identificadas y a fuentes veladas. A menudo la información que proporcionan estas fuentes se publica sin la necesaria verificación (Martini y Luchessi, 2004). La escasa actividad investigativa constatada en el material estudiado se contradice con la posibilidad cada vez mayor de acceder a fuentes documentales disponibles, por ejemplo, los sitios web de las reparticiones gubernamentales. Datos de todo tipo, como estadísticas, presupuestos, normas y decretos –que podrían ser útiles para iniciar reveladoras investigaciones, sobre todo para detectar casos de corrupción-  están al alcance de la mano. Sin embargo, todavía en los medios estudiados parece no haberse instalado plenamente una cultura de búsqueda y utilización de información documental.

5-4      Opinión e información. Desde hace varios años los medios gráficos vienen atravesando un proceso de “arrevistamiento”, que consiste en la producción de notas cada vez más cortas, más color, abundante utilización de recursos gráficos (desde mayor cantidad de fotos y más grandes hasta infografías cada vez más desarrolladas). Pero además, las actuales pautas de consumo y producción informativa demandan que las noticias se difundan en el mismo instante en que se producen. La variable temporal ha arrollado a la variable precisión, al punto que en las ediciones on line de los diarios las informaciones aparecen con hora y minutos de emisión; incluso ofrecen servicios de “noticias urgentes” por correo electrónico. Esta cultura de lo “urgente” no permite distanciarse de los hechos para ponerlos en contexto y evaluar sus implicancias y significaciones. De modo que alguien tiene que darle un lugar a la reflexión y el análisis, y ese alguien son los diarios, “quienes convirtieron una debilidad (el “atraso” hasta en casi 24 horas en informar determinados sucesos frente a la instantaneidad de la radio, la televisión e internet) en una fortaleza: explicar esos hechos, hacerlos comprensibles al público, agregar valor a la noticia escueta, despojada” (Viada, 2003).

En paralelo, los diarios dejaron de ser empresas periodísticas independientes para pasar a ser parte de conglomerados multimediáticos, algunos de ellos sumamente poderosos e influyentes en la constitución de opinión pública. En tal sentido, actualmente los diarios son algo más que puros mediadores entre la realidad y sus lectorados: ahora son actores políticos que construyen parte de esa realidad. Este nuevo estatus se naturalizó de la mano de la crisis de las formas y los discursos de la política tradicional, y del fracaso de las instituciones republicanas para gestionar un mundo que cada día  es socialmente más complejo y económicamente más inequitativo.

Lo enunciado precedentemente explicaría el hecho de que el periodismo de opinión haya recuperado en forma progresiva el lugar que le había arrebatado el paradigma del periodismo informativo. La inclusión de notas argumentativas en las secciones políticas y económicas en Clarín (y también en La Nación), firmadas por los periodistas, es un recurso que comenzó a utilizarse para aumentar la capacidad de influencia de la prensa gráfica. Pero a diferencia de lo que ocurrió con los primeros grandes diarios argentinos de las últimas décadas del siglo XIX, los medios gráficos, aunque conservan la intención de influir en las autoridades y en la opinión pública, no están ahora al servicio de un proyecto político personal sino de intereses políticos partidarios y/o intereses económicos empresariales.

El deslinde de zonas de información y zonas de argumentación u opinión fue una constante en la prensa gráfica desde su nacimiento, y tenía como razón enfatizar la pretensión de objetividad, bajo el supuesto de que la “subjetividad” del diario sólo podía encontrarse en las secciones de opinión y, por lo tanto, en el resto de las secciones se reflejaba fielmente la realidad. Pero, según se ha visto en este trabajo, diarios como Clarín y La Nación han abandonado la costumbre de argumentar sólo en las secciones que estuvieron históricamente destinadas a ello. En Página/12, por el contrario, la línea editorial del diario atraviesa toda la sección “El País”, puesto que, a diferencia de sus competidores, este diario no tiene una sección destinada exclusivamente para la opinión. Asimismo, este matutino retomó una modalidad que había inaugurado La Opinión: hacer manifiesta la opinión del redactor en notas de corte informativo. En Página/12 se hace casi un culto a la subjetividad. Muchas veces en su portada el diario no coloca títulos de noticias sino los nombres de quienes escriben en esa edición, en especial cuando esos nombres corresponden a conocidos periodistas e intelectuales. Este diario se caracteriza por ofrecer sus páginas a un número considerable de opinadores externos, provenientes sobre todo del ámbito académico, particularmente del público. Sin embargo, la mayor cantidad de opinión ajena no necesariamente indica un mayor pluralismo, pues, por lo general, aquellos que escriben a solicitud de este diario opinan en sintonía con su línea editorial. Como sea, la opinión propia y ajena se desparrama en las páginas de sus distintas secciones, lo cual hace que sea el de mayor cantidad de notas de estilo argumentativo.

No es reprochable que un diario exprese su opinión sobre temas de interés general. Lo que merece reparo es que oculte que está opinando para disfrazarse de objetivo. Es decir, que haga pasar opinión por información, o, dicho de otro modo, que filtre opinión en la información como una forma de disfrazarla.

Para finalizar: en los tres diarios la mayor parte de las notas están firmadas. Hasta no hace mucho las notas sin firma de las secciones políticas y económicas eran el sinónimo de “información sin opinión” (Miceli y Belinche, 2002), esto es, de garantía de una supuesta objetividad. Pero actualmente esa modalidad se ha revertido, y la sola firma de una nota parece avalar su seriedad informativa. Tal vez sea la firma del periodista la que aporta la legitimidad que antes aportaba la mención de las fuentes. Tal vez la exigencia de verosimilitud hacia adentro y hacia fuera de un medio gráfico ya no tenga la misma dimensión, porque la verosimilización de las noticias corre ahora por cuenta de los medios audiovisuales y digitales: estos serían los que “verdaderamente” informan. Por consiguiente, en lo que hace a la información política y económica, quizás no importe tanto qué informa un diario, sino qué es lo que opina.

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[1] Al igual que en Clarín, la información económica más técnica se publica en suplementos temáticos que no han sido analizados en este trabajo.

[2] Página/12 también tiene un suplemento económico de edición semanal (“Cash”).

[3] Notas en los que otros medios son citados como fuentes: Clarín, ocho notas; La Nación, diez y Página/12, seis.